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martes, 6 de octubre de 2009

Las aventuras de Tom Bombadil


La primera concepción de este poema debe remontarse a finales de los años 20 o principio de los 30, a la época en la que Tolkien contaba historias sobre Tom Bombadil a sus hijos, inspirado en el nombre y el atuendo de un muñeco de trapo holandés de Michael. A Michael no le gustaba el muñeco en cuestión, y un día lo arrojó por el inodoro. Tom fue rescatado del agua y sobrevivió, convirtiéndose en el héroe de este poema;[ que fue publicado por primera vez en la revista de la Universidad de Oxford, para la que trabajaba Tolkien, The Oxford Magazine, en el número 13 del volumen 52, correspondiente al 13 de febrero de 1934 (páginas 464 y 465).

Por sus características, el poema parece el esquema de una obra de mayor entidad, y, de hecho, cuando Allen & Unwin pidió a Tolkien una continuación de El hobbit, éste les ofreció el poema como esbozo, indicando que le podría dar una extensión adecuada. Explicó, además, que Tom Bombadil representaba «el espíritu (que se desvanecía) del campo de Oxford y Berkshire». Sir Stanley Unwin rechazó la idea, pero finalmente Bombadil encontró su hueco en ciertas peripecias de El Señor de los Anillos.

Bastante tiempo después, la anciana señora Jean Neave, tía de Tolkien, le pidió «un libro pequeño que hablara de Tom Bombadil, ese tipo de libro que nosotros los ancianos podemos comprar como regalo de Navidad». Tolkien satisfizo ese deseo sin demasiada dilación, pero con poco esfuerzo: la mayoría de los poemas incluidos en 1962 en Las aventuras de Tom Bombadil y otros poemas de El Libro Rojo llevaban ya muchos años escritos, y entre ellos éste que comienza el poemario. La versión incluida en Las aventuras... es un poco más larga que la de 1934, pero esencialmente es el mismo poema. El libro llegó justo a tiempo, pues Jean Neave falleció poco después.El poema empieza describiendo detalladamente a Tom Bombadil, y después narra sus encuentros con diversos personajes que pretenden atraparle de una u otra manera: Baya de Oro, el viejo Hombre-Sauce, un viejo Tejón y un Tumulario, ya por la noche. Tom va rechazando a cada uno de ellos conjurándolos con el simple poder de su voz. Sin embargo, a la mañana siguiente fue él quien atrapó a Baya de Oro, la hija de la mujer del río, para desposarla, pues se había enamorado de ella.

Lenguas Tolkinianas

Su pasión por los idiomas comenzó a los 8 ó 9 años de edad, cuando se deleitaba con el sonido del latín en los labios de su madre o se entretenía inventando sus propias lenguas (como el "animálico" - creación compartida con una prima suya-, el "Nevbosh" - nuevo disparate -, el "Naffarin" - basado en el español que aprendía con la ayuda del padre Francis); después descubriría el gótico, el galés y el finlandés (base de sus grandes creaciones: el Sindarin, la lengua de los Sindar, y, sobre todo, el Quenya, la lengua de los Noldor), alentado por sus profesores Kenneth Sisam, catedrático de instituto en Literatura Comparada y con quien competiría por la cátedra de Anglosajón en el Merton College de la Universidad de Oxford, y Robert Gilson, quienes descubrieron en él a un gran filólogo.

Su carrera académica y su producción literaria son inseparables de su amor hacia el lenguaje y la filología. Se especializó en la filología del griego durante la universidad y en 1915 se graduó con nórdico antiguo como materia especial. Trabajó para el Oxford English Dictionary desde 1918. En 1920, fue a Leeds como profesor de Inglés, donde reclamó crédito por aumentar el número de estudiantes en lingüística de cinco a veinte. Dio cursos sobre el verso heroico en inglés antiguo, historia del inglés, varios textos en inglés antiguo y medio, filología del inglés antiguo y medio, filología introductoria a germano, gótico, nórdico antiguo y galés medieval. Cuando en 1925, con treinta y tres años, Tolkien solicitó el profesorado en anglosajón de Rawlinson y Bosworth, presumió de que sus estudiantes de filología germana de Leeds habían formado un "Club Vikingo".[60]

Privadamente, Tolkien estaba atraído por «cosas de significación racial y lingüística», y contempló nociones de un heredado gusto por el lenguaje, donde calificó a la «lengua nativa» como opuesta a la «lengua materna» en su conferencia «El inglés y el galés», que es crucial para entender su concepto de la raza y el lenguaje. Consideraba el inglés medio de los Midlands Occidentales su «lengua nativa», y, como le escribió a Wystan Hugh Auden en 1955,[61] «Soy de los Midlands Occidentales por sangre (y tomé el inglés medio de estos como una lengua conocida tan pronto como posé mis ojos sobre ellos)».

Paralelamente a su trabajo profesional como filólogo, y algunas veces eclipsándolo hasta el extremo de que su producción académica permaneciera bastante escasa, estaba su afecto por la construcción de lenguas artificiales. Las de mayor desarrollo eran el quenya y el sindarin. El lenguaje y la gramática para Tolkien fueron una cuestión de estética y eufonía, y el quenya en particular fue diseñado por consideraciones "fonoestéticas"; fue previsto como un "elfolatín", y estaba basado fonológicamente en el latín, con ingredientes del finés y el griego.[62] Una notable adición vino a fines de 1954 con el númenóreano, una lengua de un "sabor ligeramente semítico", conectada con el mito tolkiano de la Atlántida, el cual por medio de The Notion Club Papers se ata directamente dentro de sus ideas sobre la heredabilidad del lenguaje, y a través de la "Segunda Edad del Sol" el mito de Eärendil fue asentado en el legendarium, de este modo proveyendo un enlace al "mundo real y primordial" del siglo XX de Tolkien con el pasado mitológico de la Tierra Media.

Tolkien considera a los lenguajes inseparables de la mitología asociada con ellos, y consecuentemente tomó tenue vista de las lenguas auxiliares: En 1930 un congreso de esperantistas escucharon esto de él, en su conferencia «Un vicio secreto», «La construcción de su lenguaje engendrará una mitología», pero en 1956 concluyó que el «volapük, esperanto, ido, novial, etc, etc, están muertos, más que otras lenguas ancestrales no utilizadas, debido a que sus autores nunca inventaron ninguna leyenda en esperanto».[63]

La popularidad de los libros de Tolkien ha tenido un pequeño pero duradero efecto en el uso del lenguaje en la literatura fantástica en particular, e incluso en importantes diccionarios, que hoy en día comúnmente aceptan el restablecimiento tolkiano de las palabras dwarves (enanos) y elvish (élfico) (en contraposición a dwarfs y elfish), que no habían estado en uso desde mitad aproximadamente el siglo XIX. Otros términos que ha acuñado, tales como legendarium y eucatástrofe son mayormente usados en conexión con su trabajo.

El Señor de los Anillos


Aunque no se encontraba inspirado para tratar el tema, la petición de Stanley Unwin de una secuela para El hobbit impulsó a Tolkien a comenzar la que sería su obra más famosa, El Señor de los Anillos, una novela de fantasía épica subdividida en tres volúmenes y publicada entre 1954 y 1955. Tolkien invirtió más de diez años en la creación de la historia y los apéndices de la novela, tiempo durante el cual recibió el apoyo constante de los Inklings, en particular de su amigo más cercano, C. S. Lewis, al que prestaba o leía los borradores que iba escribiendo para que los juzgara. Tanto los acontecimientos de El hobbit como los de El Señor de los AnillosEl Silmarillion, pero en una época bastante posterior. están enmarcados en el contexto de

La intención original de Tolkien al empezar a escribir El Señor de los Anillos era que éste fuera un cuento para niños al estilo de El hobbit, pero poco después recordó el anillo encontrado por Bilbo Bolsón y decidió centrar la historia en torno a él y su devenir, convirtiéndose en un escrito más oscuro y serio; por ello, a pesar de ser una continuación directa de El hobbit, fue dirigido a un público más maduro. Por otro lado, Tolkien aprovechó más en esta novela la inmensa historia de Beleriand, que había ido construyendo en años anteriores y que finalmente fue publicada de forma póstuma en el El Silmarillion y otros volúmenes.

El Señor de los Anillos se volvió tremendamente popular en la década de 1960 y se ha mantenido así desde entonces, situándose como una de las obras de ficción más populares del siglo XX a juzgar por sus ventas y las encuestas de lectores, como la realizada por las librerías Waterstone's de Reino Unido y la cadena de televisión Channel 4, que eligió a El Señor de los Anillos como el mejor libro del siglo.

El Hobbit


Tolkien nunca había esperado que sus historias se volvieran populares pero, por casualidad, otro libro que había escrito en 1932 para sus propios hijos y al que había llamado El hobbit pasó de mano en mano sin el permiso del autor hasta llegar a Susan Dagnall, una empleada de la editorial londinense George Allen & Unwin. Ésta le enseñó el libro al presidente de la empresa, Stanley Unwin, quien se lo dio a su hijo pequeño, Rayner, para que lo leyera; la historia le gustó tanto que decidieron publicarlo.

En este libro se narran las aventuras del hobbit Bilbo Bolsón que, junto con el mago Gandalf y una compañía de enanos, se verá envuelto en un viaje para recuperar el reino de Erebor, arrebatado a los enanos por el dragónSmaug.

Si bien se trata de una historia infantil, el libro atrajo también la atención de lectores adultos y se hizo lo suficientemente popular como para que Stanley Unwin le pidiera a Tolkien que trabajara en una secuela, más tarde conocida como El Señor de los Anillos.

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